Note 1091 — TOMO SEGUNDO
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Si enlazas á doña Cuaresma conmigo, dice el Cabrón, no te podrá dañar, ¡oh don Carnal!, con todas las espinaças ó espinas de los peces que trae contra ti. Un cornudo en Cuaresma no puede hacer daño a la carne: por más pescados que coma, siempre su oficio le hará apoyar y escudar las carnalidades. Conforme á este su oficio, trae consigo el cabron montés corças e torcaças, esto es, mujeres que sostienen á hombres vendiendo su cuerpo, que es lo que vale corça y palomas torcazas, que son las palomas nocharniegas que salen por esas calles á lo mismo. Los hombres, que se amisten con ese buen señor y anden con tal compañía como la que él les proporciona, no pueden ir contra don Carnal, porque son tan carnales como él, por muchos pescados que coman, con todas sus espinaças.