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Clásicos Castellanos

Note 1457 — TOMO SEGUNDO (continued 2)

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Dende, de ello; enartar, coger y engañar con arte. Cambio en S, al camino en G. Cambio era lo que hoy decimos casa de banca, donde se hacen cambios y el banquero que los hace, el oficio y el ejercicio de la profesión. Guevara, Ep. Razon. á la Emperatr., pl. 568: A san Mateo, que estaba en el cambio, Cristo le buscó. En Medina, durante las famosas ferias, los cambios sacaban á la calle de la Rua un tablón grande y un banco de respaldar. El espacio estaba asegurado con cadenas contra atropellos. Como gente adinerada y con buenas fianzas para ejercer el oficio, los mercaderes fiaban más de ellos que de tener el dinero en arcas, y así había quien tenía en los cambios 2.000, 4.000 y más ducados (López Osorio, Hist. Medin.; Espejo y Paz, Ferias de Med., p. 76). Alfonso XI por necesidades apremiantes embargaba los fondos de los cambios, causando con ello grave quebranto á las ciudades, villas y lugares, á los romeros de Santiago, á los mercaderes y á los viandantes, «por razón que non fallaban presto el cambio, cuando les era mester». Prometía D. Alfonso que correrían de nuevo con entera libertad conforme á las urgencias de la contratacion; pero el cumplimiento de esta promesa, hecha en las Cortes de Alcalá de 1348, estaba reservado á su hijo D. Pedro, tres años más tarde, de modo que todos pudieran usar de ellos como solían antes del estanco (Cort. Vallad., 1351). También por esto llama el Arcipreste á Alfonso XI monedero y masillero, cuando fué á Alcalá, nuestra ciudad, dice; frase que confirma haber sido de allí el Arcipreste (326).

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