Note 108 — LIBRO DE BUEN AMOR[E]
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Pajés, rústico, provenzal pages, de pagensis, contaminado con paganus, ambos de pagus, aldea; pagensis dió país, de donde pais-ano, pais-aje; por otra parte, payo y pay-aso, de pa(g)ius, del mismo pagus. Nótese la magnífica apología de la mujer contra los que, exagerando el ascetismo, la tuvieron por animal imperfecto y tomaron al pie de la letra lo que los Santos Padres contra el pecado y su raíz clamaron, personificándolos en ella. Al perro flaco todo son pulgas, y á la flaca mujer se achacó siempre lo que el hombre, más culpado que ella, merecía, puesto que tiene más inteligencia y aguante.
En el Eclesiastés (7, 26) dice Salomón: "Inveni amariorem morte mulierem, quae laqueus venatorum est et sagena cor eius." Triste es la muerte y amarga su memoria, fuerte es su brazo y certeras son sus saetas, infalible es su venida y ninguno se defiende de ella; pero con todo eso la mujer, que es cual red barredera de todo, es más triste, más amarga, más fuerte, más diestra y matrera que la muerte. Y pues en la tierra es la mujer lazo del demonio, en el aire rayo de concupiscencia y en el mar red de ocasiones, no apuntó mal el otro poeta griego cuando lo cifró todo en ella, como muchas letras en una, diciendo: Mare, ignis, mulier, tria mala. (Erasm., Chiliad., 2, cent., 2). El mar con su soberbia lo arruina todo, el fuego con su furia consume lo que alcanza y la mujer con su malicia todo lo contamina. Buen ejemplo tenemos en aquellos infelicísimos amores del Rey D. Rodrigo con la Cava, hija del Conde don Julián, los cuales en mal punto se comenzaron, en peor se prosiguieron y en más desdichado se acabaron. Nada de esto desconocía el Arcipreste; pero no lo quería reconocer el vano clérigo á quien aquí el Arcipreste pinta, y en cuyos labios sólo suenan los delicados sentimientos acerca de la mujer, que el Arcipreste pone en ellos, porque tal sentía de ella, como se ve por todo su libro; que ensañándose contra el amor mundano y contra los enamoradizos clérigos, no tiene la menor palabra desabrida contra la delicada y desventurada mujer, á quien otros achacan todo aquello de que ellos son los más culpables.