Note 440 — LIBRO DE BUEN AMOR[E]
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Toma de, con de partitivo. Quij., 1, 29: Los que nos saltearon son de unos galeotes.—Erveras, de hierba, herborizadoras, que buscan hierbas para sus confecciones y untos ó para sus alcoholeras ó disoluciones en alcohol.
Sobre las supersticiones tocantes a las plantas, véase Gvbernatis, Mitología de las plantas. Hay yerbas de simpatía y amor y las hay de odio y desunión. De las segundas son el jusquiamo, la verbena y la virga pastoris, que, mezclada con el jugo de la mandrágora, dicen que atiza la discordia entre los amantes que la beben. De las primeras se hacen filtros ó bebedizos amatorios, como la que en el Piamonte llaman concordia, la valeria, el cyclamen, todas las orquídeas: todas son, de hecho, afrodisíacas.
Echarle en ojo es darle aojo, aojarle, y del aojamiento ó mal de ojo trató D. Enrique de Villena, De rebus philisophicis et moralibus, y el P. Nieremberg, Curiosa y oculta Filosofía. Consiste en dañar á otro con la mirada, y la envidia debe á esto su nombre de in-videre. El pueblo cree que este mirar deja ciego al así mirado, y en ciertos casos pudiera tener razón, pues la fuerza de la mirada la conocemos bien hoy por el hipnotismo; pero lo cierto es que ciega moralmente y apasiona con el amor que de ojos á ojos se trasmina y llega á robar el corazón. El coral rojo, entre los romanos, como aún entre nosotros, se ataba al cuello de los niños para protegerlos del mal de ojo.