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Clásicos Castellanos

Note 378 — LIBRO DE BUEN AMOR[E]

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Y si la amiga no es de las que van de calleja en calleja por agua á la fuente ó al río, que la lyeve á las uertas en busca de rosas bermejas. Si la boba de ella se atiene á tus dichos y consejas, que sin duda no serán otras que las de aquellos que decían: "No haya flor que no cojamos", volverá de las huertas trayendo lo que la triste Eva, las redruejas de cualquiera que se le presente.—Bavieca ó boba está aquí con no poca ironía, y con no menor le dice el Arcipreste al clérigo que, en vez de rosas bermejas de las huertas, lo que de por allí le traerá serán redruejas ó redrojos, esto es, flores que echan segunda vez las plantas y no sazonan. Zamor., Mon. mist., 3, Present.: Un ventecillo basta para convertir todas las ciruelas en redruejas. Herr., Agr., 4, 33: Esto es como de las rosas ó clavellinas tardías, que llaman redrojos. Traerále esas redruejas de quicumque vult, de quienquiera que ella las quiera tomar ó de quienquiera que se las quiera dar: de todos modos se las plantará bien en la frente al clérigo de las buenas consejas, ya que no ha de ser tan babieca la otra que no sepa que donde las dan las toman. Todo ello lo dice el Arcipreste algo rebozado y con cierta vaguedad, como la que más tarde empleó Mingo Revulgo en sus Coplas contra el desgobierno del Rey, para que la alegoría tenga más brío y dé lugar á variados comentos, según las entendederas de cada cual: yo he dado el mío; otros fantasearán otros.

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