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Clásicos Castellanos

Note 374 — LIBRO DE BUEN AMOR[E]

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El rezo eclesiástico en el coro duraba en tiempo del Arcipreste. Fué siempre la institución más grandiosa del Cristianismo. San Isidoro (De offic. ecles.) pone su origen en el cantar que Moisés con los varones, y su hermana María con las mujeres, entonaron al salir libres los Israelitas del mar Rojo. San Ignacio lo introdujo en Antioquía (Nicéforo, Hist., l. 13), y de allí se derramó á todas las iglesias: el Santo vió en visión celestial cantar así á coros á los ángeles y bienaventurados delante de Dios. San Crisóstomo y San Basilio (Metafraste, Vid. Crisóst.; Surio, Vid. Basil., t. 1) mandaron colgar un velo en la iglesia para separar los coros de hombres y mujeres, cuando todavía el rezo cantado era de todos los fieles. San Dámaso distribuyó los 150 salmos en las horas canónicas por toda la semana, porque David, con sus salmos, fué el gran cantor religioso. Asperamente reprenden San Jerónimo y San Gregorio las músicas quebradas de los que cantaban canto de órgano, y San Gregorio la reprocha, teniéndola por invención nueva, como parece por los Cánones (Dist., 92, c. 1 y 2), y Juan XXII hizo una extravagante contra tales músicas y músicos. "Harto malo y de harto rota conciencia sería—dice un magnífico escritor del siglo XVI—el que delante de Dios, á quien está dando música, ordenase su canto para servicio del demonio." (J. Pineda, Agricult. crist., 14, 33.) Esto hacían los clérigos á quienes va á solfear el Arcipreste en esta vistosísima parodia, que con razón comienza comparando á los eclesiásticos aquellos con la gente soez de golfos y folguines, que todo lo echan á chacota y chocarrean de lo más sagrado. Golfines, ó juerguistas diríamos hoy, pues viene de holgar. G lee Golhynes, S folguynes, de folgar, como juerguistas. Golfines y golhynes son dos variantes ortográficas del diminutivo de nuestros golf-os, que son la gente vagamunda y maleante. Golfín es, además, el delfín, contaminado con golfo, con que se llamaba el mar. Conde Luc., 20: De lo que contesció á un rey con un golfín que dizia que sabia fazar alquimia. Golfo y golfín por maleantes vagamundos debieron de decirse por andar como delfines, á la que caiga, pescando, no cotufas, sino lo que se da en el golfo de este mundo. Advierto que ghulf حلف son en árabe los incircuncisos, por si alguien lo prefiere; pero no era mote para que los cristianos lo dieran despectivamente, siéndolo ellos. El Arcipreste pretende presentarnos garzones ociosos y chocarreros, que ayudan al Amor en su rezo, como si fuera un verdadero clérigo, haciendo chocarrerías amorosas con las frases de la Escritura. Con esto quiso pintar a tantos clérigos, como los de Talavera, que profanaban lo más sagrado. No son bufonerías impías del Arcipreste, como algunos creyeron, ni profanación del rezo eclesiástico; sino poner en solfa aristofanesca, de estilo fugado y de fino contrapunto, en escena plástica y teatral, lo que de hecho pasaba á tanta clerigalla de aquellos malhadados tiempos, achacándoselo todo al Amor. Con esos folguines ó golfines, que son los que odian la paz, los enemigos de Cristo, va afinando y templando el Amor el salterio ó lo reza hasta el cabo, pues afines sufre entrambos sentidos. Pudiera ser fines, y así no sobraría una sílaba del verso; pero habiendo afines en los tres códices, no me atrevo á corregir. "Cum his qui oderunt pacem eram pacificus", "fui pacífico con los que odian la paz" (Salmo 119, 7).—Diçes con sonajas e bacines: "Ecce quam bonum et quam incundum, habitare fratres in unum", "¡qué bueno y agradable es vivir bien aunados los hermanos!" (Salmo 132, 1). Bacín era palangana de oro, plata ú otro metal. Crón. Juan II, c. 129: Puso un bacín de plata..., y en aquel bacín fué echado asaz dinero. También, como hoy, era otro vaso de no excusado menester como se lee del de plata que usaba el príncipe D. Juan, hijo de los Reyes Católicos, en el Libro de la Cámara Real del mismo príncipe, que escribió F. G. de Oviedo: "En el retrete estaba un bacín de plata, en quel Príncipe se sentaba, para lo que no se puede excusar" (pág. 27). Este valor es el que hoy conserva, y quién sabe si lo tenía presente el Arcipreste, si nó, servían aquí de platillos ó chapas para tocar. Estas coplas son de lo más original é irónico que pueda caber en la cabeza de un poeta satírico.—"In noctibus extollite manus vestras in sancta", "alzad por las noches vuestras manos hacia la Santidad" (Salmo 133, 2). Este es el último salmo que se reza en Completas, último rezo del día, y por eso dice que después vas á matynes, ó rezo nocturno. Tal es el trato de los clérigos con los golfos; ahora vienen otros más dulces tratos.

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