Note 873 — LIBRO DE BUEN AMOR[E] (continued 2)
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Carbon-iento, negro, aludiendo al diablo, que es lo que vale aquí el pecado y tiénele por tal al Arcipreste por la costumbre de atribuir al diablo lo maravilloso é inesperado, como quiere dar a entender la vieja, que es la aparición de don Melón, que para eso hace todos esos aspavientos, tan divinamente pintados por el autor; todo ello por el hábito de clérigo, que aquí se supone lleva el protagonista. Es un monólogo burilado en oro, que vale por la mejor escena dramática. La reposería de la vieja en fingir estrañeza, lo natural de los varios sentimientos que le ocurrirían si no fingiese, el brío y ligereza en expresarlos, todo es admirable.—Ventar, husmear, propiamente del perro ventor. Monter. Alf., 1, 29: Ado vieren que algun can ventare, que caten bien á qué lugar. Todas estas dudas fingidas para quedar ella á salvo y para serenar y aparejar con el deseo á doña Endrina, no la tomase de sopetón.