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Amistad funesta

Martí

Reading edition

Martí

por Federico Uhrbach

El Fígaro, noviembre 30 de 1910

Martí

Ante su mármol

Para Manuel Sanguily, grande de corazón y pensamiento.

Alma, escuda con la malla milagrosa de la rima el dolor y el desaliento que florecen en tu sima cuando evoca la tristeza la visión de la contienda, y fecundo rompa el brote vigoroso del ensueño con la gloria fulgurante del audaz y heroico empeño 5 y el fugaz deslumbramiento de la trágica leyenda.

Sí en la niebla del recuerdo melancólica perdura desolada la memoria que en un vuelo de amargura reconstruye la sangrienta florescencia de tu duelo, no perturbe de tu llanto la corriente inagotable 10 la salmodia del tributo que se eleva inmensurable de la patria, en la piadosa gracia cándida de un vuelo.

Si inextinto el sedimento doloroso de la brega engañosos espejismos simulando dulce entrega fingen, alma, a tu miseria formular consolaciones, 15 rinde el plácido reclamo de sagrada tregua, el triste cavilar en la tragedia de tus lágrimas, y asiste con tu lauro al homenaje de exaltar consagraciones.

¡Cuán radiante en la lejana perspectiva del pasado, como lampo que emergiera de las ondas de un nublado 20 se destaca luminosa de la pálida penumbra, la apostólica figura del vidente mensajero del amor y la justicia, con su rostro de lucero y el hechizo de su genio que encadena y que deslumbra!

De la gloria a los destellos la romántica silueta 25 del creyente que adunaba sus lirismos de poeta con la viva llamarada de sus trágicos lirismos, resplandece como un astro que las almas ilumina con el fuego milagroso de su bíblica doctrina, como un rayo de la aurora diafaniza los abismos. 30

Soñador de rara estirpe de sublimes soñadores que persiguen la anhelada redención de los dolores, heredad fosca y estéril de los seres infelices, fue su vida inmaculada de fecundas enseñanzas, en los tristes vencimientos alentar las esperanzas 35 y en las bregas afanosas restañar las cicatrices.

Prisionero que en la sombra perdió el alba de la vida, desterrado que en la playa de región desconocida inició su apostolado domeñando adversidades, al templar el alma al soplo de rebeldes embriagueces 40 prendió el sol que disipara las profundas lobregueces que opusieran a su empeño las humanas tempestades.

Las estancias cadenciosas de sus trémulos poemas guardan bálsamos y mieles, no los fieros anatemas forjan lanzas aceradas en la urdimbre de su estrofa, 45 y en la gama de su verso melancólico y flexible hay, si hiere, un dulce ruego de perdón indefinible, y un espíritu doliente y amoroso si apostrofa.

Incansable peregrino de un errante y largo viaje, fue llevando por las rutas de su audaz peregrinaje 50 en la alforja de sus sueños su dolor de clima en clima, su dolor que fue acicate, voz nostálgica de aliento, al lanzar, transfigurado, su profético lamento en la breña de la pampa y en la nieve de la cima.

Con su influjo persuasivo de amoroso misionero, 55 anunció la buena nueva prodigando en el sendero de su gracia luminosa floraciones tempraneras, y simula en la grandeza de su inmenso simbolismo un radiante Nazareno de exaltado iluminismo de un Jordán próvido y nuevo predicando en las riberas. 60

De su voz al suave encanto de sutiles inflexiones la piedad acariciaba los heridos corazones como un trémolo de liras, como un trémolo de auroras, y el fulgor ultraterrestre que irradió en clarividencias, fulguró como la estrella que orientaba las conciencias 65 a las márgenes lustrales de las iras redentoras.

Paladín de una cruzada de gloriosos caballeros que oficiaron por la patria con la cruz de sus aceros, ofreciose en holocausto como símbolo y proclama, y cayó como una torre que alevoso el rayo asedia, 70 reflejando en la pupila la visión de la tragedia y prendiendo un meteoro del zodiaco de la fama.

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