Note 47 — PREFACIO
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El Tancredo de Rossini bastó a conmover todo el edificio de la música alemana. Bauernfeld, citado por Ehrhard, anota en su Diario este juicio, que era corriente en los salones de Viena, en 1816: “Mozart y Beethoven son dos viejos pedantes; la tontería de la época precedente les gustaba; y sólo después de Rossini se sabe lo que es la melodía. Fidelio es una inmundicia; no es posible comprender que se dé uno la pena de fastidiarse yendo a escucharlo”.
Beethoven dió su último concierto, como pianista, en 1814.