Note 46 — PREFACIO
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El rey Jerónimo había ofrecido a Beethoven una pensión de seiscientos ducados de oro, vitalicia, y dietas de viaje por ciento cincuenta ducados de plata, a cambio del compromiso único de tocar algunas veces delante de él y de dirigir sus conciertos de música de cámara, que no debían ser ni largos ni frecuentes. (Nohl, XLIX). Beethoven estuvo a punto de partir.