Note 17 — PREFACIO
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Ella no tuvo empacho, después, en aprovechar el antiguo amor de Beethoven en favor de su marido. Beethoven ayudó a Gallenberg. “Era mi enemigo, y justamente por esa razón le hice todo el bien que pude”, decía a Schindler en uno de sus cuadernos de conversación de 1821. Pero después la despreció: “Cuando llegué a Viena, escribía en francés, ella me fué a ver, llorando; pero yo la desprecié”.