Note 13 — PREFACIO
Reading edition
En el Testamento de 1802, Beethoven dice que hacía seis años que el mal había comenzado, o sea, por consecuencia, en 1796. Advirtamos de paso que, en el catálogo de sus obras, la op. 1 (tres tríos) es sólo anterior a 1796. La op. 2, las tres primeras sonatas para piano, aparecen en marzo de 1796. Se puede, por tanto, decir que toda la obra de Beethoven es del Beethoven sordo.
Véase acerca de la sordera de Beethoven un artículo del doctor Klotz Forest, en la Chronique Médicale de 15 de mayo de 1905. El autor del artículo cree que el mal tuvo origen en una afección general hereditaria (acaso en la tisis de la madre). Diagnostica un catarro en las trompas de Eustaquio, hacia 1796, que se transformó en 1799 en una otitis semiaguda; mal cuidada se convirtió en otitis catarral crónica, con todas sus consecuencias. La sordera aumenta sin llegar nunca a ser completa. Beethoven percibía los sonidos graves mejor que los sonidos agudos. En sus últimos años se servía, se dice, de una varilla de madera cuya extremidad colocaba sobre la caja de su piano, sujetándola por la otra con los dientes. Usaba de este procedimiento para oír cuando componía.
Véase sobre la misma cuestión: C. G. Kunn: Wiener medizinische Wochenschrift, febrero-marzo de 1892; Wilibald Nagel: Die Musik (marzo de 1902).
Se conservan en el museo Beethoven, de Bonn, los instrumentos acústicos que para él fabricó el mecánico Maelzel, hacia 1814.