Note 478 — III SOLEDAD
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“En el año del Señor de 1513, el primer año del Pontificado de León X, Miguel Ángel que se encontraba entonces en Roma—y creo, si no me equivoco que era en Otoño—una noche, al aire libre, en un jardín de su casa, oraba y levantó los ojos al cielo. De repente vió un meteoro maravilloso, un signo triangular con tres rayos: uno, que iba hacia el Este, brillante y liso como una hoja de espada pulida y al fin terminaba en un gancho; el otro color de rubí azul rojizo, que se extendía sobre Roma; y el otro color de fuego, retorcido y de tal longitud que llegaba hasta Florencia. Cuando Miguel Ángel vió este signo divino fué a su casa a buscar un papel, pluma y colores y dibujó la aparición; y cuando hubo terminado, la señal desapareció”. (Fray Benedetto: Vulnera diligentis, tercera parte. Mss. Riccardianus 2985. Citado por Thode, según Villari).