Note 472 — III SOLEDAD
Reading edition
Siempre había prestado muy poca atención a la naturaleza, a pesar de los años que pasó fuera de las ciudades, en Carrara o en Seravezza. El paisaje tiene ínfimo lugar en su obra; se reduce a algunas indicaciones abreviadas, casi esquemáticas, en los frescos de la Sixtina. En esto, Miguel Ángel se aleja de sus contemporáneos, de Rafael, del Ticiano, del Perugino, de Francia, de Leonardo. Despreciaba los paisajes de los artistas flamencos, entonces muy a la moda: “Grupos—decía,—paredes, campos muy verdes sombreados con árboles, ríos y gentes, y muchas figuras por aquí y por allá, eso es lo que se llama paisajes”.—Diálogos de Francisco de Holanda.