Note 465 — III SOLEDAD
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“Era muy sobrio. Cuando joven se contentaba con un poco de pan y vino para poder consagrarse enteramente al trabajo. En su vejez, desde la época en que hizo el Juicio Final, se acostumbró a beber un poco, pero únicamente por las tardes, cuando había terminado su trabajo, y de la manera más moderada. Aunque fuera rico vivía como un pobre. Nunca o muy rara vez comía algún amigo con él; no quería aceptar obsequios de nadie, porque se creía así obligado para siempre con el donante. Su sobriedad fué causa de que siempre fuera muy despierto y tuviera poca necesidad de sueño”. (Vasari).