Note 308 — III LA DESESPERACIÓN
Reading edition
No se supo siquiera dónde colocar las estatuas ya hechas, ni cuáles había querido hacer para los nichos que estaban vacíos. En vano Vasari y Ammanati, encargados por el duque Cosme I de acabar la obra emprendida por Miguel Ángel, se dirigieron a él: no se acordaba de nada. “La memoria y el espíritu se me han anticipado, escribía en agosto de 1557, para esperarme en el otro mundo”.