Note 216 — II LA FUERZA QUE SE ROMPE
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“...Puesto que el Señor devuelve a las almas sus cuerpos después de la muerte, para la paz o el tormento eternos, yo le pido que me deje el mío, aunque feo, lo mismo en el cielo que en la tierra, junto al tuyo, porque un corazón amante vale tanto como un bello rostro...”.
...Priego 'l mie benché bructo, Com’è qui teco, il voglia im paradiso: C’un cor pietoso val quant’un bel viso...
(Poesías, CIX, 12).
“El cielo parece irritarse con justicia, porque yo, tan feo, me miro en tus ojos tan bellos”.
Ben par che’l ciel s’adiri, Che’n sì begli ochi i’mi veggia sì bructo...
(Ibid., CIX, 93).