Note 394 — II FE
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Al terminar la investigación de 1551, Miguel Ángel, dirigiéndose a Julio III que la presidía, le dijo: “Santo Padre, ya veis cuáles son mis ganancias; si las molestias que sufro no sirven a mi alma, pierdo mi tiempo y mi trabajo”. El Papa, que lo quería, le puso las manos en los hombros, y respondió: “Tú ganas para los dos, para tu cuerpo y para tu alma. No tengas temor”. (Vasari).