Note 425 — II FE
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Hay que distinguir bien entre los períodos de su vida. Se encontrarán en esta larga carrera desiertos de soledad, pero también algunos períodos de amistades. Por el año de 1515, en Roma, tiene un pequeño círculo de florentinos libres y de buen vivir: Domenico Buoninsegni, Lionardo Sellajo, Giovanni Spetiale, Bartolommeo Verazzano, Giovanni Gellesi, Canigiani. Un poco más tarde, bajo el pontificado de Clemente VII, fué la espiritual sociedad de Francesco Berni y de Fra Sebastiano del Piombo, amigo adicto pero peligroso, que contaba a Miguel Ángel todos los rumores que circulaban acerca de él y atizaba su enemistad contra el partido de Rafael. Fué, sobre todo en tiempo de Vittoria Colonna, el círculo de Luigi del Riccio, mercader florentino que lo aconsejaba en sus negocios y fué su más íntimo amigo. En su casa encontraba a Donato Giannotti, al músico Arcadelt y al hermoso Cecchino. Todos ellos amaban la poesía, la música y los buenos platos. Para Riccio, desesperado por la muerte de Cecchino, escribió Miguel Ángel sus cuarenta y ocho epigramas funerarios; y Riccio por cada epigrama enviaba a Miguel Ángel, truchas, setas, trufas, melones, tórtolas, etc. Véase Poesías, Edición Frey, LXXIII.—Después de la muerte de Riccio, en 1546, Miguel Ángel ya no tuvo amigos, sino discípulos; Vasari, Condivi, Daniel de Volterra, Bronzino, Leone Leoni, Benvenuto Cellini. Les inspiraba un culto apasionado, y él por su parte les mostraba un afecto conmovedor.