Note 368 — I AMOR
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La amistad de Miguel Ángel para Vittoria Colonna no fué exclusiva de otras pasiones. No le bastaba para llenar su alma. Habíamos procurado no decirlo, por el escrúpulo ridículo de “idealizar” a Miguel Ángel ¡como si un Miguel Ángel tuviera necesidad de ser “idealizado!” Durante el tiempo de su amistad con Vittoria, entre 1535 y 1546, Miguel Ángel amó a una mujer bella y cruel, donna aspra e bella (CIX, 89), lucente e fiera stella, iniqua e fella, dolce pietà con dispietato core (CIX, 9), cruda e fiera stella, (CIX, 14), bellezza e gratia equalmente infinita (CIX, 3), mi dama enemiga, como también la llama: La donna mia nemica (CIX, 54). La amó apasionadamente, se humilló ante ella y casi le hubiera sacrificado su salvación eterna.
Godo gl’inganni d’una donna bella... (CIX, 90). Porgo umilmente al’aspro giogo il collo... (CIX, 54). Dolce mi saria l’inferno teco... (CIX, 55).
Este amor fué su tortura. Ella se burlaba de él:
Questa mia donna è sì pronta e ardita, C’allor che la m’ancide, ogni mie bene Cogli occhi mi promecte e parte tiene Il crudel ferro dentro a la ferita... (CIX, 15).
Ella excitaba sus celos y coqueteaba con otro. Acabó por odiarla. Le pedía al destino que la hiciera fea y enamorada de él para no poderla amar y hacerla sufrir a su vez: “Amor, ¿por qué permites que la belleza rehúse tu suprema cortesía a quien te desea y te aprecia y que la conceda a seres estúpidos? ¡Ah! haz que en otra ocasión ella sea de corazón amante y tan fea de cuerpo que yo no la ame y ella me ame”. (Véase Apéndice XXI. Poesías, CIX, 63).