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The Native Races [of the Pacific states], Volume 5, Primitive History, Volume 5

Note I-53 — Chapter I · ON THE ORIGIN OF THE AMERICANS.

Reading edition

The legend of Viracocha, or Ticeviracocha, as he is sometimes called, and his successor, is, according to Herrera, as follows: 'Cuentan tambien los Indios, segun lo tienen por tradicion de sus antepassados, y parece por sus cantares, que en su antiguedad estuuieron mucho tiempo sin ver Sol, y que por los grandes votos, y plegarias que hazian â sus dioses, saliô el Sol de la laguna Titicaca, y de la Isla, que estâ en ella, que es en el Collao, y que pareciô luego por la parte de medio dia vn hõbre blanco de gran cuerpo, y de veneranda presencia, que era tan poderoso, que baxaua las sierras, crecia los valles, y sacaua fuentes de las piedras, al qual por su gran poder llamauan: Principio de todas las cosas criadas, y padre del Sol, porque dio ser a los hombres, y animales, y por su mano les vino notable beneficio, y que obrando estas marauillas, fue de largo hâzia el Norte, y de camino yua dando orden de vida â las gentes, hablando con mucho amor, amonestando que fuessen buenos, y se amassen vnos â otros, al qual hasta los vltimos tiempos de los Ingas llamauã Ticeuiracocha, y en el Collao Tuapaca, y en otras partes Arnauâ, y que le hizieron muchos Templos, y bultos en ellos â su semejança, â los quales sacrificauan. Dizen tambien, que passados algunos tiempos oyeron dezir â sus mayores, que pareciô otro hombre semejante al referido, que sanaua los enfermos, daua vista â los ciegos, y que en la prouincia de los Cañas, queriendo locamente apedrearle, lo vieron hincado de rodillas, alçadas las manos al Cielo, inuocando el diuino fauor, y que pareciô vn fuego del Cielo que los espantô tanto, que con grandes gritos, y clamores le pedian, que los librasse de aquel peligro, pues las venia aquel castigo por el pecado, que auian cometido, y que luego cessô el fuego, quedando abrasadas las piedras, y oy dia se ven quemadas, y tan liuianas, que aunque grandes se leuantan como corcho, y dizen, que desde alli se fue â la mar, y entrando en ella sobre su manto tendido nunca mas se vio, por lo qual le llamaron Viracocha, que quiere dezir espuma de la mar, nõbre que despues mudô signification, y que luego le hizieron vn Templo, en el pueblo de Cacha, y algunos Castellanos solo por su discurso han dicho, que este deuia de ser algun Apostol: pero los mas cuerdos lo tienen por vanidad, porque en todos estos Templos se sacrificaua al demonio, y hasta que los Castellanos entraron en los Reynos del Pirû, no fue oìdo, ni predicado el santo Euangelio, ni vista la Santissima señal de la Cruz.' Hist. Gen., dec. v., lib. iii., cap. vi.; Acosta, Hist. de las Ynd., p. 82.

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