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The Magic of Spain

Note 85 — VII IN OLD CASTILLE

Reading edition

Cf. Pío Baroja, “César ó Nada.” Madrid, 1910: “Hay una hora en estos pueblos castellanos, adustos y viejos, de paz y serenidad ideales. Es el comenzar de la mañana. Todavía los gallos cantan, las campanadas de la iglesia se derraman por el aire y el sol comienza á penetrar en las calles en ráfagas de luz. La mañana es un diluvio de claridad que se precipita sobre el pueblo amarillento. El cielo está azul, el aire limpio, puro y diáfano; la atmósfera transparente no da casi efectos de perspectiva, y su masa etérea hace vibrar los contornos de las casas, de los campanarios y de los remates de los tejados. El viento frío y sutil juega en las encrucijadas y se entretiene en torcer los tallos de los geranios y de los claveles que llamean en los balcones. Hay por todas partes un olor de jara y de retama quemada que viene de los hornos donde se cuece el pan, y un olor de alhucema que viene de los zaguanes.” Castille has been a little neglected by the novelists in comparison with other regions. But recently Ricardo León (in “El Amor de los Amores,” 1910), has sung the praises of the ancha, heróica tierra de Castilla, its austere simplicity and strength, its serene atmosphere, its golden crops, its flocks of sheep, clear streams, thyme-scented solitudes, and far horizons. And Azorín, in a short study, “En la Meseta” (La Vanguardia of Barcelona, January 4, 1911), as in his books “España,” “El Alma Castellana,” “Los Pueblos,” skilfully portrays the inner spirit of Castille: “Por la ventana se columbra un paisaje llano, seco, desmantelado; á lo lejos se divisan unas montañas con las cimas blanqueadas por la nieve.... Todo el silencio, toda la rigidez, toda la adustez de esta inmoble vida castellana está concentrada en los rebaños que cruzan la llanura lentamente y se recogen en los oteros y los valles de las montañas. Mirad ese rabadán, envuelto en su capa récia y parda, contemplando un cielo azul sin nubes, ante el paisaje abrupto y grandioso de la montaña, y tendréis explicado el tipo del campesino castellano castizo, histórico: noble, austero, grave y elegante en el ademán, corto, sentencioso y agudo on sus razones.”

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