← Table of contents
Recuerdos de un anciano

Note 18 — IV.

Reading edition

Moratín, en cuyas obras hay un mediano soneto en alabanza de Máiquez, ya difunto, solo hizo justicia al grande actor en sus últimos años, porque antes era parcial de la compañía de la Cruz, y había llevado muy a mal que Máiquez representase en los Caños del Peral La lugareña orgullosa, del oficial de caballería don A. Mendoza, que trataba el mismo argumento que el Barón de Moratín, cuyos amigos calificaban la antes citada comedia de plagio descarado, no habiendo el Barón pasado aún de ser un manuscristo. Gustó La lugareña, pero su buen éxito indignó a los Moratinistas, y entonces Moratín hizo representar el Barón, del cual decía Querol que no bien saliese al público se morirían de vergüenza los que habían aplaudido La lugareña. Pero el Barón si agradó, no fue mucho, porque, en verdad, vale poco, y otro tanto sucede a La lugareña, hoy olvidada.

Arriaza era mortal enemigo de Máiquez. En la linda y justa sátira de la tragedia Blanca y Montcasín critica a la par con la pieza al actor, si bien suaviza la crítica, añadiendo:

Que en mala situación no hay actor bueno.

Fue cruel la venganza de Máiquez, el cual, en la comedia titulada El gusto del día, salió remedando a Arriaza en traje y modos con fidelidad tal, que dio en rostro a todos.

Return to IV.
Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings