Note 12 — III.
Reading edition
En el Carnaval de 1808, varios jóvenes de esta capital, de los más elegantes de ella, resolvimos dar un baile por suscripción. No estaba entonces esto en uso en Madrid, y la cosa pareció, aun más que novedad, atrevimiento. En efecto, la señora que se prestó a recibir salió desterrada. Varios temimos igual suerte. Por fortuna, a pocos días (en marzo de 1808), sucesos de la mayor gravedad dieron al olvido pecados tan leves, pues dieron en tierra con la monarquía antigua.