Note 80 — XII.
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En prueba de que este malvado proyecto existió, contaré lo siguiente: Un íntimo amigo nuestro comunero, concurrente a casa de Istúriz, como oyese hablar de la reunión en que se había resuelto el atentado contra mi persona, clamó que era una calumnia o un chisme de los que suelen correr y creerse entre enemigos. Pero al día siguiente volvió confuso, y con candor confesó que había averiguado ser cierto haber habido tal junta y tal resolución; si bien afirmó, con veracidad, que no había sido acto de los comuneros.