Note 71 — XI.
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Desde el lugar destinado al público solían mis amigos políticos desmentir a los oradores. Una noche, el señor don Facundo Infante, entonces diputado, como oyese que decían de mí una cosa falsa, gritó «es mentira»; conmoviose el auditorio, pero no paso de murmullo desaprobador su enojo. El orador desmentido no hizo más que ratificarse, pero solo en parte, en lo que había afirmado.