Note 70 — XI.
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Los que no vivieron en aquellos días no tienen idea de lo que era entonces una asonada. Lejos de causar terror, como los alborotos de nuestros días, eran una verdadera fiesta. En vez de cerrarse las puertas de las casas o las tiendas, todo estaba abierto y poblados de gente los balcones. El motín se reducía a gritos acompañados de canto, porque la revolución de 1820 fue en alto grado filarmónica. El grito principal era viva el pueblo soberano; las canciones varias. La famosa del trágala se usaba solo delante de las casas de determinadas personas, y, por lo común, de noche como por vía de cencerrada.