Note 187 — CAPÍTULO XVII
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Sólo en disposiciones cinemáticas accesorias y en el material usado para el moldeamiento de los discos (ebonita) difería mi aparato del lanzado por la Gramophone Company. Yo comenzaba por grabar sobre metal ó cristal recubiertos por capa de cera, y procedía después á obtener un galvano del que tomaba copias en gelatina ó celoidina. El movimiento del diafragma reproductor, inclinado naturalmente en ángulo recto sobre el disco impresionado, era movido, no por el disco mismo según ocurre en el gramófono de aguja, sino mediante mecanismo de relojería; disposición, sin duda, menos elegante y sencilla, pero que tiene la ventaja de conservar mejor los finos trozos de la inscripción.
Posteriormente, imaginé otro invento fonográfico más complicado y de difícil ejecución, el fotofonógrafo amplificador, cuya descripción podrá ver el lector curioso en La Naturaleza, año 1903. El registro de la ondulación del sonido hacíase sobre placa fotográfica merced á doble espejo fijo en membrana vibrante. Y de esta especie de prueba negativa se sacaba una positiva sobre cristal gelatinado y sensibilizado, siguiendo el proceder clásico de Poitevin para la obtención de pruebas al carbón dotadas de relieve. La sensibilidad del diafragma era tal (el rayo de luz hacía veces de palanca), que podían registrarse á distancia normal discursos y obras musicales.
Disponíame ya á ejecutar este nuevo aparato cuando llegó á mi noticia que el mismo Edison había obtenido patente, poco tiempo antes, para un invento, si no igual, fundado al menos en el mismo principio. Mi mala estrella, ó por mejor decir, mi crasa ignorancia de las patentes fonográficas registradas durante los últimos años, me arrebataron, sin remedio, el mérito de la prioridad.