Note 109 — CAPÍTULO X
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Fué acaso mi estimado amigo Batlles y Beltrán de Lis quien mostrose más disgustado con mi traslación á la Corte, pues tenía empeño en crear para mí, en el Laboratorio Municipal, una plaza de micrógrafo, decorosamente remunerada. La caída del partido liberal, en cuyas filas militaba, y el consiguiente trasiego de concejales, dieron al traste con los buenos propósitos de Batlles, á cuyas generosas gestiones viviré siempre agradecido.