Note 6 — CAPÍTULO PRIMERO
Reading edition
La devoción y el afecto que D. Salustiano sentía por M. eran tan hondos, que desde un pueblo de Navarra le trajo á Zaragoza, le alojó en su propio domicilio, le nombró su ayudante y le instruyó rápidamente en los estudios anatómicos. ¡Y, sin embargo, estos Pílades y Orestes de la amistad más cordial acabaron por regañar, en testimonio de que todo es pasajero en este pícaro mundo, hasta los afectos inspiradores de las grandes generosidades!...