Note 43 — CAPÍTULO XXIII
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De las estadísticas, harto incompletas, publicadas acerca de aquella campaña, se deduce que sólo por enfermedad murieron cerca de 58.000 soldados y oficiales. Juntando a esta cifra la de 16.000, a que ascendieron los soldados devueltos a la Península por inutilizados en campaña (y de los cuales buena parte sucumbió en sus pueblos o en los hospitales de la Península), se obtiene la suma de 74.000 bajas por enfermedad, muertos casi todos. Y no contamos aquí los caídos en el campo de batalla ni los prisioneros y extraviados.