Note 38 — CAPÍTULO XXII
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Allí desempeñó los más variados oficios: fué soldado; héroe de la pampa; le hirieron en diversas escaramuzas, y llegó a secretario particular de cierto cabecilla indio que no sabía escribir, pero que acometía bravamente en las batallas lanza en ristre. El hijo pródigo regresó ocho o diez años después al hogar, y, arrepentido de su conducta, se formalizó en el trabajo y acabó honrosamente los estudios médicos. Convertido hoy en clínico reputado, figura entre los profesores de la Facultad de Medicina de Zaragoza. A su tiempo haremos mención de sus interesantes y fecundas investigaciones sobre la Histología comparada del sistema nervioso.