Note 12 — CAPÍTULO XV
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Allá a fines de 1865, por disgustos habidos con el Ayuntamiento, dejó mi padre el partido de Ayerbe, trasladándose primero a Sierra de Luna y luego a Gurrea de Gállego. Transcurridos dos años, y hechas al fin las paces con el cabildo ayerbense, retornó al antiguo partido, al cual le ligaban un crédito profesional bien cimentado y hasta algunos bienes raíces.