← Table of contents
Prehistoria de Puerto-Rico

Note 181 — CAPITULO VII.

Reading edition

A los lectores no versados en Filología, les extrañará que en esta interpretación, únicamente nuestra, de la teogonía indígena, derivemos Yukiyu, de Yucajú, el dios de Haytí, como Ioloc de los Guayanos de Jurakán, espíritu maligno indo-antillano. Con un ejemplo nos explicaremos. El dios de los arios [en los indo-europeos] era Dyaus, la Luz celestial: y de ese vocablo y mito religioso, vino el Zeus de los griegos, el Deus de los latinos, el Dio de los italianos, el Dieu de los franceses y el Dios de los españoles. Y del dios Gutha de los teutones, de orígen desconocido, vino el Guth de los godos, el Gud de los daneses y suecos, el Gott de los germanos, y el God de los sajones é ingleses. Dyu-pater de los arios, el Cielo-padre, es el Dyaush-pita de los mismos arios de las riberas del Penjab, el Theos pater, de los griegos, el Jupiter de los romanos, el Tin de los germanos, y el Padre Celestial de los cristianos. Max Müller: Origen y desarrollo de la religión. Lección IV. Los devas.—Estanislao Sanchez Calvo, en su interesante obra Los nombres de los dioses, Madrid, 1884, pág. 263, dice: “El cielo tiene, por todas partes, el nombre de Dios.”

Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings