Note 3 — —III—
Reading edition
Advertimos desde luego al lector, que ni en este ni en ninguno de los personajes que se presentan en los muchos episodios históricos de esta novela desempeñando cargos oficiales, se ha querido retratar ni aun siquiera aludir a los que realmente hubieran podido ocupar aquellos cargos en la época a que nos referimos. Por más que disten mucho ciertas personalidades de sernos simpáticas, nos inspiran a lo menos compasión, y al fustigar sin piedad al vicio y al escándalo, nos guardamos muy bien de ensañarnos con persona alguna determinada, a que puede el arrepentimiento haber colocado ya al abrigo de toda censura. Con más razón que Crévillon podemos decir: Jamais aucune fiel a empoisoné ma plume.