Note 355 — V (continued 2)
Reading edition
Todo el pasaje es muy interesante, como muestra de la crítica del siglo XVI, pero por abreviar omito las observaciones gramaticales, en las cuales se trasluce que el estilo del Amadís parecía ya arcaico en tiempo del Emperador, lo cual prueba el rápido cambio de la lengua. Del argumento dice lo siguiente:
«Cuanto a las cosas, siendo esto asi, que los que escriben mentiras las deben escribir de suerte que se alleguen, cuanto fuere posible, a la verdad, de tal manera que puedan vender sus mentiras por verdades, nuestro autor de Amadis, una vez por descuido y otras no sé por qué, dize cosas tan a la clara mentirosas, que de ninguna manera las podeis tener por verdaderas. Inorancia es muy grande dezir, como dize al principio del libro, que aquella historia que quiere escribir, acontezió no muchos años despues de la pasion de nuestro Redentor, siendo asi que algunas de las provincias de que él en su libro haze menzion i hace cristianas se convirtieron a la fe muchos años despues de la Pasion. Descuido creo que sea el no guardar el decoro en los amores de Perion con Elisena: porque no acordandose que a ella haze hija de Rei, estando en casa de su Padre, le da tanta libertad i la haze tan deshonesta, que con la primera plática, la primera noche, se la trae á la cama. Descuidase tambien en que, no acordandose que aquella cosa que cuenta era muy secreta, y pasaba en casa del padre de la Dama, haze que el rey Perion arroje en tierra el espada y el escudo, luego que conoce a su señora, no mirando que al ruido que harian, de razon se habian de despertar los que dormian zerca y venir a ver qué cosa era. Tambien es descuido dezir que el Rey miraba la hermosura del cuerpo de Elisena con la lumbre de tres antorchas que estaban ardiendo en la camara, no acordandose que habia dicho que no habia otra claridad en la camara sino la que de la luna entraba por entre la puerta; y no mirando que no hay mujer, por deshonesta que sea, que la primera vez que se vee con un hombre, por mucho que lo quiera, se deje ver de aquella manera. De la mesma manera se descuida, haziendo que el Rey no eche menos el espada hasta la partida, habiendosela hurtado diez dias antes; porque no se acordó que lo haze con caballero andante, al cual es tan aneja la espada como al escribano la pluma. Pues siendo esto asi, ¿n'os paresze que sin levantarle falso testimonio se puede dezir que peca en las cosas?».
(Diálogo de la Lengua, ed. de Usoz, Madrid, 1860, pp. 185-187).