Note 353 — V (continued 2)
Reading edition
Arte de Galanteria. Escreuiola D. Francisco de Portogal. Offrecida a las Damas de Palacio por D. Lucas de Portogal Comendador, de la villa de Fronteira, y Maestresala del Principe nuestro Señor. En Lisboa, en la Emprenta de Ivan de la Costa. M. DC. LXX (1670). Pág. 96.
De otros extremos de algunos apasionados, especialmente portugueses, por los libros de caballerías hace curiosa mención Francisco Rodríguez Lobo en el primero de los diálogos de su Corte na Aldêa: «Un curioso en Italia (segun un autor de credito cuenta), estando con su muger a el fuego, leyendo al Ariosto, lloraron la muerte de Zerbino con tanto sentimiento, que acudió la vecindad a saber la causa. Y en lo que toca a exemplo, un capitan valeroso hubo en Portogal, que no lo tuvo mejor el Imperio Romano, que con la imitacion de un cavallero fingido fue el mayor de sus tiempos imitando las virtudes que del se escribieron (alude, sin duda, al Condestable Nuño Álvarez Pereira, que había tomado por prototipo á Galaaz, el de la Demanda del Santo Grial). Muchas doncellas guardaron extremos de firmeza y fidelidad, por aver leido de otras semejantes en los libros de cavallerias. En la milicia de la India, teniendo un Capitan Portugues cercada una ciudad de enemigos, ciertos soldados camaradas, que albergavan juntos, traian entre las armas un libro de cavallerias con que passaran el tiempo: uno dellos, que sabia menos que los demas, de aquella lectura, tenía todo lo que oia leer por verdadero (que hay algunos inocentes que les parece que no puede aver mentiras impressas). Los otros, ayudando a su simpleza, le decian que assi era; llegó la ocasion del assalto, en que el buen soldado, invidioso y animado de lo que oia leer, se encendio en desseo de mostrar su valor y hacer una cavalleria de que quedasse memoria, y assi se metio entre los enemigos con tanta furia, y los comenzó a herir tan reciamente con la espada, que en poco espacio se empeñó de tal suerte, que con mucho trabajo y peligro de los compañeros, y de otros muchos soldados, le ampararon la vida, recogiendolo con mucha honra y no pocas heridas; y reprehendiendole los amigos aquella temeridad, respondió: Ea, dexadme, que no hice la mitad de lo que cada noche leeis de qualquier caballero de vuestro libro. Y él dalli adelante fue muy valeroso».
Corte en Aldea y Noches de Invierno, de Francisco Rodriguez Lobo. De Portugues en Castellano por Iuan Bautista de Morales. En Valencia, en la oficina de Salvador Fauli. Año M. DCC. XCVIII. Pp. 18-20. La primera edición portuguesa de esta obra es de 1619; la primera castellana, de Montilla, 1622.