Note 151 — III
Reading edition
Acerca de Ramón Vidal y sus lindos cuentos ó narraciones métricas, En aquell temps... Unas novas... Abril issi' e mays intruva... véanse Los Trovadores en España, de Milá y Fontanals (tomo II de sus Obras, pág. 233 y ss.). Visitó este trovador todas las cortes poéticas de España y del Mediodía de Francia, y es muy interesante la descripción que hace de la de Alfonso VIII de Castilla, «el rey más sabio que hubo de ninguna ley, coronado de prez, de sentido, de valor y de proeza»:
«Unas novas vuelh contar Que auzi dir á un joglar En la cort del pus savi rey Que anc fos de neguna ley, Del rey de Castela N'Anfos E qui era conduiz e dos Sens e valors e cortesía E engenhs e cavalairia Qu'el non era ohns ni sagratz Mas de pretz era coronatz E de sen e de lialeza E de valor e de proeza».
En los fáciles versos de Ramón Vidal revive á nuestros ojos aquella brillante corte que oyó la novela del Castiá-gilós, y se levanta la gentil figura de Leonor de Inglaterra, «ceñido el manto rojo de cisclatón con listas de plata y leones de oro».
Los versos de Ramón Vidal ilustran la historia de la poesía provenzal más que su propia Poética. Por él conocemos la vida errante de los juglares, ocupados en llevar de una parte á otra versos y canciones, novas, saludos, cuentos y lays. Aunque suele lamentarse de la decadencia en que por falta de protección y mengua de liberalidad en los grandes señores comenzaba á verse en sus días la poesía lírica, nunca le faltaron Mecenas, como el caballero catalán Hugo de Mataplana, de cuyo castillo y de las fiestas que en él se daban hay una linda descripción en cierto poemita de R. Vidal, donde se presenta un arbitraje algo parecido al de las Cortes de Amor reales ó ficticias. (Vid. Mahn, Gedichte der Troubadours in Provenzalischer Sprache, II, p. 23 y ss. En aquell temp...).
Hay que recurrir á la incómoda edición de Mahn (donde el texto está escrito como prosa), porque Milá no quiso publicar íntegras ni ésta ni las otras narraciones de Ramón Vidal, por escrúpulos morales bastante fundados. Tenía nuestro poeta una casuística amorosa algo pedantesca y no poco laxa, basada principalmente en las sentencias de antiguos trovadores, tales como Bernardo de Ventadorn, Giraldo de Borneil, Arnaldo Marueil, etc. De ellos conserva la ligereza de tono y la falta de sentido ético; pero tanto en el fondo como en la forma, es visible la preocupación retórica de quien afectaba ser preceptista, así de urbanidad y buen tono cortesano como de gramática, mostrándose en lo uno y en lo otro nimio hasta el exceso é intransigente celador de las tradiciones aristocráticas de los finos amantes y los donadores valientes y corteses.