Note 392 — SONETOS
Reading edition
Tamayo admite este soneto como auténtico; el Brocense lo considera dudoso; Herrera y Azara lo rechazan, y Castro lo tiene por indigno de Garcilaso. Verdaderamente, con tan desdichado juego de sentir, siento, sienta, sentillo y sello, su autor acertó a decir poco de provecho; tal vez no es sino un pobre soneto advenedizo, que debe su fortuna al desconocido editor de aquel libro de mano en que lo encontró el Brocense, figurando entre las demás composiciones de Garcilaso como hijo de la misma mano.