Note 366 — SONETOS
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La precedente explicación pareció a Herrera más acertada que las demás conjeturas que se le ocurrieron, y en esto coincidió con el Brocense, el cual decía de este primer terceto, que la dama, pesándole de que el poeta le hubiese visto el pecho, «acudió con la mano a cubrillo y hiriose, con algún alfiler de la beatilla, en él». (Nota 25) Tamayo, fol. 11, se muestra conforme con esta interpretación más material que espiritual; sin embargo, Azara dice que «las circunstancias con que lo visten Herrera y Sánchez son conjeturas que no satisfacen».