Note 354 — SONETOS
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Dicen que fue Dafne una hermosísima hija del río Perseo, de Tesalia, y que encendido Apolo en amor loco, la seguía, perdido por ella; y ya que la iba alcanzando, suplicó Dafne a la Tierra, su madre, que la recogiese en sí, librándola de aquel trance, y la tierra escuchó su voto y transformó a la doncella en un bello laurel, al pie del cual tanto ha llorado Apolo su imposible amor, que con sus lágrimas mantiene al laurel siempre verde y lozano. (Ovidio, Metam., lib. I, fáb. X.)