Note 283 — ELEGÍA SEGUNDA
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Las venas dulcemente desatado, es una cláusula casi absoluta en que el participio desatado no concierta con el substantivo de su oración, venas, sino con el sujeto principal, aquel, mantenido por el pensamiento aun dentro de la aposición; en prosa habría que decir, las venas dulcemente desatadas. Es tan rara tal construcción que las gramáticas no dan cuenta de ella; sin embargo, pueden recogerse algunos ejemplos:
—«Los alemanes, — El fiero cuello atados, — Y los franceses van domesticados.» (Garcilaso, Canc. V, v. 18.) — «Desnuda el pecho anda ella.» (Góngora.) — «Desnuda el pecho, el brazo descubierta.» (Góngora.) — «Febo... cantó — Revuelto en oro la encrespada frente.» (Herrera.) — «estuve... ya entregado — Al agudo cuchillo la garganta.» (Ercilla.) — «El cuerpo de nieve pura — Que excede a toda blancura — Vestido del sol los rayos — Vertiendo abriles y mayos — de la blanca vestidura.» (Cristobalina Fernández.) (V. Castro, Poetas líricos, etc., pág. 31, nota.)