Note 150 — ÉGLOGA SEGUNDA
Reading edition
«¿Cómo se pueden traducir en lenguaje vulgar estas maravillas? ¿Sería, por ventura, Fr. Severo un físico más o menos teósofo, a estilo de su tiempo, una especie de Cardano o de Agripa, iniciado en la magia natural, y aun en la teurgia? Si algo de esto hubiese sido, por otra parte lo sabríamos, y quizá los procesos de la Inquisición nos diesen razón de él como nos la dan del licenciado Torralba. Es muy probable que Severo tuviese algunos conocimientos de ciencias naturales, aparte de su física escolástica, y que las cultivase para recreo propio y de sus amigos; pero todo lo demás debe de ser pura fantasmagoría poética. Y lo que me confirma más en esta idea es que Garcilaso, en varios lugares de esta égloga, no hace más que poner en verso mucha parte de las prosas octava y novena de la Arcadia de Sanazzaro, como ya advirtieron en sus respectivos comentarios el Brocense y Herrera: los prodigios de Severo son los mismos que se refieren del mágico Enareto en la novela italiana... la adaptación de estos pasajes a Severo pudo tener algún fundamento en los estudios y aficiones de este; pero pudo ser también mero capricho del poeta. Una de las muchas convenciones del género bucólico era el uso frecuente de la magia y de las supersticiones gentílicas.» (M. Menéndez y Pelayo, Ob. cit., págs. 53 y 54.)