Note 180 — ÉGLOGA SEGUNDA
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«Pasadas las asperezas del Pirineo recibió orden el Duque de caminar con más rapidez, dejó su escolta y comitiva, y solo con Garcilaso, atravesó por la posta de Francia hasta París, donde cayó enfermo, acaso de las fatigas del viaje; su amigo le asistió esmeradamente, hasta que ya convalecido pudieron ambos continuar adelante...» (Navarrete, pág. 40.)