Note 37 — ION
Eduardo de Mier translation
«Cuando se baja de la ciudadela (dice Pausanias, cap. I, 28, 4), antes de llegar a la ciudad que yace a su falda, en dirección de los Propileos, se encuentra una fuente, y, junto a la eminencia, un santuario consagrado a Pan y Apolo. En él, según se dice, se unieron Apolo y Creúsa, la hija de Erecteo». Esta capilla o santuario (Herod., VI, 105) se edificó después de la batalla de Maratón, cuando el dios llamó al correo Fidípides, encargado de pedir socorro a los espartanos, al monte Partenio, y reprendió a los atenienses porque descuidaban su culto, prometiéndoles ayudarle en la guerra. Desde entonces se le honró allí con sacrificios cotidianos y con antorchas. Así es que su culto y el de las hijas de Aglauro se celebraba al mismo tiempo, ya en razón al lugar en donde estaban sus templos, ya porque estas otras divinidades locales protegían, como Pléyades, los campos y ganados. Sus capillas estaban, sin duda, hacia el mismo paraje de la ciudadela, en su parte más elevada, y como a la mitad de ella (Herod., VIII, 53). Su fiesta (según Hesiquio) se denominaba πλυντήρια, pues se confundían con las Pléyades, como hemos dicho, y sus nombres Ἕρση y Πάνδροσος, aludían al rocío; de aquí que su culto se trueque con el de Atenea, pues en el templo de esta, en lo alto del alcázar, se hallaba la oliva sagrada, apellidada (Apolod., III, 14, 1-2) πανδρόσιον. Las hijas de Aglauro formaban una especie de trinidad, como las Gracias; y así como estas bailaban con las Musas y las Ninfas (Horac., 88, I, 4, 6) y las Nereidas en la mar, y las Sílfides del norte al claro de la luna, y Dioniso con las Ménades todas las noches en el Parnaso, así también estas tres hermanas bailaban con Pan, que las acompañaba tocando la flauta, como Apolo acompañaba a las Musas con la lira.