Note 338 — HELENA
Eduardo de Mier translation
Hera fue siempre celosa, vengativa y cruel, y no pudo perdonar la injuria que le hizo Paris, dando a Afrodita la palma de la belleza en los bosques de Ida. Con este objeto supone Eurípides que solo dejó al hijo de Príamo una vana sombra, alterando a su capricho la tradición y atribuyendo a una de las deidades principales del Olimpo tan bárbara venganza, puesto que por un fantasma aéreo y para satisfacer su rencorosa pasión, causó la muerte de tantos griegos y troyanos.