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Obras dramáticas de Eurípides (2 de 3)

Note 200 — ELECTRA

Eduardo de Mier translation

Llamábase ágora, ἀγορά, la plaza pública de las ciudades griegas. Las más bellas y regulares, sobre todo las del Asia Menor, eran cuadradas; en la Hélade había muchas, cuya forma se ajustaba a la configuración del suelo; pero todas estaban rodeadas de pórticos, στοαί, compuestos de una o de dos filas de columnas, que terminaban en un terrado. Las antiguas ágoras no tenían pórticos continuos, sino que las atravesaban distintas calles. Tal era, entre otras, la plaza pública de Elis, descrita por Pausanias, l. VI, c. XXIV. En el ágora celebraba el pueblo sus asambleas; en ciertos casos, como en Megalópolis y en Atenas, una parte de los pórticos estaba dispuesta de tal manera que los magistrados podían administrar en ellos justicia. Dentro se elevaban los templos de muchas deidades, y altares y estatuas en honor de los dioses y de los ciudadanos que habían merecido bien de la patria. Algunos pórticos estaban decorados con pinturas, y en ese caso se llamaban poeciles, ποικίλια: eran verdaderos museos llenos de retratos de hombres ilustres, o conmemorativos de las hazañas más gloriosas de los ciudadanos. De estos monumentos no quedan ni en la Hélade ni en el Asia Menor sino restos incompletos. (Batissier, Histoire de l’art monumental, pág. 189).

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