Note 270 — ORESTES
Eduardo de Mier translation
Extrañan algunos que Eurípides, celoso defensor de la justicia en este discurso de Tindáreo, no justifique la contradicción que se observa entre sus dichos y sus hechos, puesto que nada intentó contra Clitemnestra después que asesinó a su esposo Agamenón. Adviértase, sin embargo, que Tindáreo no mandaba en Argos, y que sus esfuerzos hubieran sido inútiles; que era al fin su padre, y que, de ordinario, vemos la paja en el ojo del vecino y no la viga en el nuestro.