Note 256 — ORESTES
Eduardo de Mier translation
Es costumbre de Eurípides indicar, así a los actores como a los músicos, la manera particular con que han de declamar y acompañar sus versos. El acompañamiento musical y el canto han de ser aquí en un tono elevado, pero suave, como el de una flauta de caña. Según dice Arist., Probl. XI, 16, el tono débil ό la voz débil (v. gr., de niños o de mujeres) es claro (ἡ λεπτὴ φωνὴ ὀξεῖά ἐστιν). Y aunque este tono sea penetrante, debe sonar aquí suave y oscuro (ἀτρεμαῖος καὶ ὑπόφορος), como si solo se oyese entre cuatro paredes, según indica la voz ὑπόφορος. Este tono tan dulce favorece el sueño, como dice Estacio en la Theb., I, 585, suadetque leves cava fistula somnos. Y como prueba de que la composición musical de este canto alternado ha de ser como decimos, ateniéndonos a las palabras de Eurípides, añade el escoliasta al verso 170: «Este canto era acompañado por las cuerdas más graves (ταῖς λεγομέναις νήταις ἄδεται) y es del tono más alto (ἔστιν ὀξύτατον). Porque es inverosímil que Electra cante con voz clara e imponga silencio al coro, y lo más natural parece que usara del tono elevado, pero tan débil y concentrado como era posible». Para mayor ilustración, véase la nota de Hartung al verso 144. Adviértase, además, que Eurípides habla de la σύριγξ, flauta compuesta de varios trozos de caña desiguales, y distinta de la llamada ὄροφος, de una sola caña. Es la misma a que alude Virg. en su Egl. II, 36, cuando dice: Et mihi disparibus septem, compacta cicutis fistula.