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Obras dramáticas de Eurípides (1 de 3)

Note 20 — INTRODUCCIÓN

Eduardo de Mier translation

También se ha suscitado la cuestión de si Eurípides es o no enemigo de las mujeres, μισογύνης, como le llamaban los griegos. Aug. Guill. Schlegel cita, en sus Vorles. über dramatisch. Kunst und Literatur, tomo I, pág. 141 (Leipzig, 1846), las palabras de Sófocles, que ha conservado Ateneo, según las cuales su aborrecimiento provenía de su extremada afición a ellas. Welcker, en sus comentarios a Las Ranas, de Aristófanes, pág. 248, y N. G. Lenz en la N. Bibl. d. sch. Wiss., 58, 11, págs. 195-215, lo defienden de esta imputación nada lisonjera, fundándose en lo que dicen Aulo Gelio y Suidas sobre el carácter sombrío e intratable de este poeta. Basta, sin embargo, leer sus tragedias para convencerse de la verdad de ese dictado, y sobre todo a Aristófanes, que, como hemos dicho antes, es el mejor juez en este punto, puesto que conocía otras muchas tragedias suyas además del Hipólito, hoy perdidas, en las cuales debió aparecer enemigo declarado del bello sexo.

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